Tu partitura, nota por nota.
Sube un PDF y te devolvemos su MusicXML: leemos el archivo por dentro (cada glifo con su posición exacta) en vez de mirarlo como una foto. Después puedes editarlo aquí mismo y descargarlo.
La conversión ocurre en memoria y no guarda nada. El editor corre entero en tu navegador.
convertir un PDF necesita JavaScript
Esto no es una captura: es la partitura, viva.
Trae tu partitura —un PDF, una foto o un MusicXML— y edítala aquí mismo: toca una nota y arrástrala a otra altura, a otro tiempo, a otro pentagrama. Escúchala. Cuando te guste, descárgala. El archivo nunca sale de tu equipo.
Arrastra aquí tu PDF, tu foto o tu MusicXML
o .pdf · .png · .jpg · .musicxml · .xml · .mxl
Las fotos y capturas las lee un motor en pruebas: la partitura sale marcada y hay que revisarla.
Nada se sube ni se guarda: el archivo se abre en tu navegador y se descarta.
Convirtiendo…
el editor necesita JavaScript para dibujar la partitura
Toca una nota para editarla
Fiel
Los PDFs de partitura no son fotos: son vectores. Leemos cada glifo con su coordenada exacta, así que la altura de una nota no se «reconoce», se lee.
Privado
El editor funciona entero en tu navegador. Al convertir, el archivo viaja, se procesa en memoria y vuelve como MusicXML: no se guarda ni una copia.
Abierto
Motor propio, código MIT y el método de verificación publicado. Puedes leer cómo se mide y correr las mismas pruebas.
No decimos «preciso». Lo medimos y lo publicamos.
Tres pruebas, no una
Cada voz de cada compás tiene que sumar exactamente lo que dicta el compás. Después, las notas leídas se dibujan encima del PDF original y se revisan a ojo. Y la batería entera corre dos veces seguidas: si las dos pasadas no dan lo mismo, es que algo depende del azar.
Preferimos un error visible a una nota inventada
Cuando el motor no puede leer algo, lo dice: no rellena, no deduce, no «arregla» la cuenta. Por eso el registro de fallas está publicado y no se borra nunca.
Qué convierte, y qué dejamos fuera a propósito.
Entra todo lo que se toca
Alturas, duraciones y silencios; voces y acordes; alteraciones y armaduras; compases y sus cambios; barras de corcheas, puntillos, ligaduras de prolongación, anacrusas, repeticiones, casillas 1.ª y 2.ª, segno, coda y calderones.
Queda fuera lo que no cambia la ejecución
Letra, cifrado de acordes, digitación y ligaduras de expresión: esta herramienta es para leer y tocar, no para cantar. Los tresillos tampoco se deducen solos: si están, se avisa y no se inventan.
Hoy leemos PDFs vectoriales: los que exportan Finale, MuseScore, Sibelius, LilyPond y varios editores más. Una foto o una captura también entran, pero por otro camino y en pruebas: ahí no hay símbolos que leer, hay que reconocerlos en los píxeles, y hoy acertamos cerca de la mitad de las duraciones. Lo que sale de ese camino viene marcado para que lo revises. Y cuando un archivo no se puede convertir, la respuesta dice por qué en vez de devolver algo inventado.
Lo último que salió.
- Si una foto no se puede leer bien, te lo decimos en vez de devolverte una partitura con notas inventadas
45 funciones terminadas · 2 en proceso · 68 fallas corregidas · 7 sin corregir, a la vista.